La exposición Theatrum mundi muestra en Santo Domingo de la Calzada la historia del Teatro Romano de Mérida

El Centro Fundación Caja Rioja Santo Domingo de la Calzada alberga la exposición Theatrum mundi, que recorre la historia del Teatro Romano de Mérida. La muestra es posible gracias a la colaboración entre la Dirección General de Cultura, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Fundación Caja Rioja y podrá visitarse hasta el 26 de septiembre, de lunes a sábado, de 18 a 21 horas.
La arquitectura del teatro de Mérida que ha llegado a nuestros días es muy distinta de la que ofrecía el teatro en la época romana. Las telas, los estucos de colores o la madera de puertas y telones no han soportado el paso del tiempo, pero han dejado huellas en las piedras. Esta exposición muestra a través imágenes y planos cómo era el espacio arquitectónico del teatro en la época romana y lo compara, además, con el espacio escénico actual, lugar de celebración del Festival de Teatro Clásico de Mérida. La muestra está formada por paneles de grandes dimensiones con imágenes impresas con sus descripciones correspondientes.
Esta muestra divulgativa se plantea también para conocer de una manera arquitectónica muy sencilla los edificios teatrales de la época romana. Tomando como base el estado actual del monumento y sus diferentes restauraciones, se ha realizado un análisis crítico para saber cómo era en la época romana cuando aún lucía todos sus revestimientos de estuco rojo, sus telas en toldos, los telones y las maderas de la escena.
El arquitecto Antonio Gómez realizó el proyecto de reconstitución del teatro, mientras que el arqueólogo y director del Museo Arqueológico Nacional Ramón Mélida le indicó qué debía hacer. Mélida sabía que se debían poner en pie las columnas para valorar el teatro, pero delegó las tareas en Maximiliano Macías, quien había dirigido las excavaciones y conocía las piezas. Este proyecto fue el que de verdad recuperó de la forma esencial del teatro.
La exposición ha visitado numerosas ciudades españolas, por supuesto Mérida, y ha viajado también a lugares como el Museo Romano de Lisboa y el Instituto Cervantes de Nueva York. Después de colgarse en Calahorra, llega ahora en a Santo Domingo de la Calzada y terminará en Haro en el mes de octubre.
Teatro romano de Mérida
El Teatro se construye bajo el patrocinio de Agripa, yerno de Augusto, a caballo entre los años 16 y 15 a.C., cuando la Colonia fue promovida como capital provincial de la Lusitania. Al igual que el edificio contiguo del Anfiteatro, el Teatro se edificó parcialmente en la ladera de un cerro, lo que abarató sustancialmente los costes de su fábrica. El resto se erigió en obra de hormigón forrada de sillares.
Aunque los romanos no eran muy aficionados al teatro, una ciudad de prestigio no podía dejar de contar con un edificio para los juegos escénicos. El de Augusta Emerita fue especialmente generoso en su cabida: unos seis mil espectadores que se distribuían de abajo a arriba según su rango social en tres sectores de gradas, caveas summa, media e ima, separados por pasillos y barreras. A todas las gradas se accedía con facilidad desde escalerillas distribuidas de manera radial por las caveas. A través de pasillos se llegaba a las puertas de acceso o vomitorios.
