OPINIÓN | La Semana Europea de la Movilidad: El derecho a la movilidad de todas las personas

La movilidad tal y como la conocemos es un concepto que irá cambiando a lo largo de los próximos años y, al igual que ocurra en el resto de ciudades, la movilidad del futuro en Haro será diferente a la actual. Por un lado, el progresivo encarecimiento de la energía, debido al lento declive de la producción de petróleo a nivel mundial, determinará un importante límite. Por otro, la escasez y sobreexplotación de materiales, agudizada por la “electrificación de todo”, está en la actualidad problematizando la producción y disparando inevitablemente los precios. Los principales materiales críticos son el litio, cobre, níquel, cobalto… Por si esto fuera poco, en la península ibérica apenas disponemos de fuentes de petróleo ni de estos materiales. Esta realidad, a veces silenciada por un tecnoptimismo poco científico, no permitirá continuar con este despilfarro de energía al que nos hemos ido acostumbrando durante los últimos 50 años.
Reducir nuestro consumo sin perder calidad de vida es el gran reto en el que tenemos que centrar nuestros esfuerzos. Los cambios suelen costar, pero vivirlo como una renuncia, como un “quiero y no puedo”, es un grave error. En lugar de ello, y comprendiendo que los recursos del planeta son finitos, lo más inteligente es apreciar y aprovechar los múltiples beneficios que puede proporcionarnos. Por fortuna tenemos buenos ejemplos en multitud de ciudades de Europa que ya están adaptando el urbanismo a esta nueva movilidad.
Existen muchas maneras de definir la movilidad sostenible e inclusiva, como también existen distintas formas de implantarla. No se trata exclusivamente de cambiar cada coche de combustión por uno eléctrico, tal y como nos plantean los fabricantes de coches. La movilidad sostenible e inclusiva requiere de un reajuste del transporte y de la movilidad en general reduciendo el actual parque de coches privados y aumentando el papel del transporte colectivo y la movilidad activa (peatones y bicicletas). El ayuntamiento tiene un papel fundamental en el diseño de la movilidad, pues sus acciones u omisiones determinan profundamente las posibilidades de la ciudadanía.
El término “pacificación del tráfico” hace referencia a una estrategia para dotar a nuestras calles de mayor seguridad, de menor ruido, de más espacio para pasear, en definitiva, para hacer de las ciudades espacios más habitables. Por desgracia, en Haro es una estrategia que aún no se ha implantado, lo que hace que todavía suframos demasiados accidentes y atropellos. Sin ir más lejos, mientras escribíamos este artículo, dos niñas de 2 y 12 años han resultado heridas en un atropello en la calle Juan Carlos I. Otra de las consecuencias del modelo de movilidad actual es que también suceden absurdos atascos para una ciudad de pequeñas dimensiones, como volvió a ocurrir este verano con la llegada masiva de turistas. Tenemos carriles demasiado anchos para los vehículos, que invitan a ir más rápido. El reparto del espacio público está muy desequilibrado, pues el 70% de éste está dedicado a la circulación y aparcamiento en superficie de los coches. Teniendo en cuenta que la mitad de la población no tiene carnet de conducir, podemos afirmar que solo puede disfrutar del 30% del espacio público restante. En muchas situaciones, al cruzarnos por la acera con una persona, nos vemos obligados a bajar a la calzada para poder pasar, con el riesgo que ello supone.
En un futuro no muy lejano, con cada vez más y más gente mayor, será necesario garantizar una mejor red de transporte público urbano e interurbano para evitar su aislamiento. Nuestra pequeña ciudad está actualmente diseñada de tal manera que resulta peligroso desplazarnos a
pie o en bicicleta a algunas zonas, como por ejemplo el desplazamiento al polígono Fuente Ciega que se encuentra a poco más de 1 kilómetro, la subida en bicicleta desde el Barrio de La Estación al núcleo urbano, incluso el desplazamiento en silla de ruedas o con carritos de bebé por calles con minúsculas aceras o directamente sin ellas. Eso sin contar que en general, la cantidad y la calidad de los lugares púbicos de esparcimiento, recreo y disfrute que inviten a caminar es bastante reducida.
Nuestra ciudad podría adoptar muchísimas mejoras en el diseño de la movilidad que la hiciera más confortable para los habitantes y atractiva para los visitantes. Muchísimas ciudades europeas celebran estos días la Semana Europea de la Movilidad. En ellas llevan años introduciendo mejoras y reduciendo la velocidad y la inmediatez del coche a favor de la seguridad, con un sistema de movilidad más integrador, reduciendo el número de heridos y aumentando la calidad de vida. Los cambios en el diseño urbano adoptados para tal fin por otros ayuntamientos son conocidas y muchas pueden ser aplicadas en Haro. A continuación, mencionamos los más destacados: el establecimiento de límites de velocidad acordes al Reglamento de Circulación de la DGT (en 2021 entró en vigor el límite de 30km/h en vías urbanas de un único carril por sentido de circulación), el uso de radares (la policía local de Haro dispone del radar de última generación Trucam II desde hace 2 años sin apenas uso), la reducción del ancho de los carriles para limitar la velocidad excesiva de los coches, la eliminación de carriles innecesarios, la transformación de las calles bidireccionales en unidireccionales, la retirada de los aparcamientos contiguos a los pasos de cebra y la mejora de su iluminación para proporcionar visibilidad, el fomento del uso compartido de los coches, el replanteamiento de los tipos de aparcamiento favoreciendo a los residentes locales y habilitando a las afueras aparcamientos disuasorios que eviten el trafico innecesario, la adecuación del acceso al polígono industrial Fuente Ciega para peatones y ciclistas, el aumento de inversiones en el transporte público urbano e interurbano, y el reordenamiento planificado del espacio público para proporcionar aceras dignas con suficiente anchura y sombra para caminar, así como un mínimo básico de infraestructura ciclista que podría comenzar con la implantación de señalética para integrar a este vehículo en la calzada o y la colocación de aparcabicis. Todas estas medidas, que se van perfeccionando por ensayo-error en cada ciudad, han sido el fundamento de la pacificación del tráfico y está comprobado que han aportado tangibles beneficios como la reducción de los accidentes, el incremento de ventas del comercio local, el aumento de la vida social y de la calidad de vida en general, y la revalorización de las viviendas.
El Ayuntamiento de Haro tiene por delante un largo camino por recorrer con un amplio abanico de oportunidades para mejorar la movilidad, no solo reduciendo la necesidad y presencia del vehículo privado, sino garantizando el acceso a otros modos de transporte más sanos, eficientes y seguros. Desde Ecologistas en Acción de Haro seguimos insistiendo en la necesidad de que nuestro ayuntamiento planifique la estrategia de movilidad para la mejora de la ciudad, ofreciendo para ello nuestros conocimientos y altruista disposición.
Si tú tampoco tienes miedo a cambiar tu movilidad para mejorar la calidad de vida de tod@s, súbete al cambio, únete a nuestra demanda y anímate a caminar, a pedalear y a compartir el transporte. Un Haro más inclusivo y seguro es posible.
Ecologistas en Acción de Haro

Me encanta el olor a gasolina por la mañana