Misión “Ilusión”: la Guardia Civil escolta a Sus Majestades en su aterrizaje más especial en Haro, Santo Domingo y Lardero

Ni camellos ni alfombras mágicas: Melchor, Gaspar y Baltasar han preferido este año el helicóptero de la Guardia Civil para llegar a tiempo a su cita con los niños y niñas de Haro, Santo Domingo de la Calzada y Lardero.
Parece que los camellos necesitaban un descanso antes de la noche más larga del año, así que Sus Majestades de Oriente no lo dudaron y se apuntaron a una operación de “vuelo de alta precisión”. Gracias a la colaboración del Servicio Aéreo de la Guardia Civil, los Reyes Magos pudieron cumplir con su apretada agenda riojana, aterrizando puntuales y con la corona bien puesta en tres paradas estratégicas.
Aterrizajes reales
Haro: El Estadio Municipal Luis de la Fuente se llenó de nervios y emoción al ver descender el helicóptero del cielo
Santo Domingo de la Calzada: Las pistas de atletismo se convirtieron en el mejor helipuerto del mundo para recibir a la comitiva real
Lardero: El campo de fútbol Ángel de Vicente vibró con los aplausos de los más pequeños (y de los no tan pequeños) al ver aparecer a sus ídolos
Anécdotas a pie de pista
Nada más tomar tierra, Melchor, mientras se arreglaba la barba tras el aterrizaje, confesó con una sonrisa: “El helicóptero es fantástico, pero le falta un posavasos para el chocolate caliente”. Eso sí, ¡se llega mucho antes que en camello!
Gaspar lanzó un aviso a navegantes -o, mejor dicho, a internautas-: «Hemos visto desde el aire quién tiene la habitación hecha un desastre». ¡Aún tenéis unas horas para recoger los juguetes viejos si queréis que quepan los nuevos!
Por su parte, Baltasar, el más tecnológico de los tres, bromeó con el piloto: ¿Este aparato tiene Bluetooth? Quería poner mi lista de reproducción de villancicos, pero con el ruido de los motores no hay quien entone un “Hacia Belén va una burra”. .….
Logística de altura
Muchos niños se preguntaban si en el helicóptero de la Benemérita cabían todas las consolas, bicicletas y balones. La respuesta de la Guardia Civil fue clara: “Hemos tenido que ajustar el peso porque Gaspar quería traer tres toneladas de carbón dulce, pero le hemos convencido de que los niños de La Rioja este año se han portado de sobresaliente”.
Una escolta con mucho corazón
Aunque el despliegue de seguridad fue impecable, coordinado entre la Guardia Civil y las Policías Locales, el objetivo principal no era otro que proteger la ilusión. Entre selfis, cartas de última hora entregadas a mano y alguna que otra confidencia al oído, los Reyes se sintieron como en casa en cada una de las localidades.
Tras los discursos oficiales, en los que Sus Majestades aprovecharon para recordar que hay que portarse bien y acostarse pronto, Melchor, Gaspar y Baltasar volvieron a surcar los cielos riojanos, dejando tras de sí un rastro de sonrisas y la certeza de que, por muy lejos que esté Oriente, con un buen helicóptero de la Guardia Civil y muchas ganas, la magia siempre llega a tiempo.
