OPINIÓN | 78 AÑOS DE UNA HISTORIA TRÁGICA: LA NAKBA

Aniversario de la “Gran Catástrofe”. Los palestinos conmemoran el día 15 de mayo como el inicio del desastre que condicionó la diáspora palestina. Esta situación responde a un conflicto que a pesar de estar amparado en el derecho internacional continúa sufriendo las consecuencias de políticas de fuerza por parte de actores locales con el apoyo o el consentimiento de una gran parte de la comunidad internacional. Palestina representa la ejecución de un conflicto clásico: ocupación militar y lucha o “exterminio” de la población autóctona. La inmigración judía, amparada por el Mandato Británico, culminó con la creación del Estado de Israel en 1948 y la permanente aspiración imperialista del sionismo deseosa de construir el “Gran Israel” ha conducido a un proceso de limpieza étnica que ha conmocionado a una gran parte de la ciudadanía europea. En el pasado la invasión israelita ocasionó la “migración” palestina, la Nakba, y, no contentos con ello, los sucesivos gobiernos genocidas de Israel continuaron con una política de agresión permanente y deshumanización de los verdaderos propietarios de la tierra.
La aspiración sionista del “gran Israel”, activa desde el mismo momento de la llegada de los primeros inmigrantes europeos judíos a la región, ha sido una constante en la dinámica de este Estado agresor. La guerra de 1947-1949, Israel expulsó de sus tierras a más de 700.000 palestinos que eran sus verdaderos dueños y, en conmemoración de esta expulsión hoy los palestinos recuerdan la Nakba.
Israel ha intentado “edulcorar” su agresión concediendo una particular “ciudadanía israelí” a los palestinos que han intentado seguir viviendo en sus tierras ancestrales, pero, incluso en los medios periodísticos internacionales, resulta evidente que estos palestinos son ciudadanos de segundo orden y no disfrutan de los mismos derechos que los ciudadanos israelitas. La agresión permanente de “colonos” protegidos por el ejercito es una realidad que podemos observar incluso en los periódicos occidentales.
Es preciso abandonar la ficción de que los Estados Unidos de Norteamérica han sido y quieren seguir siendo el “mediador imparcial” en Oriente Medio. No lo han sido nunca, y siempre se han posicionado junto a Israel sin importarle la defensa de los derechos humanos e intentando manipular a la opinión pública mediante la ocultación de un genocidio y una limpieza étnica continuada. En cambio, la Unión Europea ha sido la gran chantajeada. La sumisión europea frente al gigante americano está siendo cómplice en este proceso y juega un papel secundario intentando evitar la explosión ciudadana.
Julio Martínez Flórez
