OPINIÓN | SOLIDARIDAD RIOJANA

La ayuda a poblaciones refugiadas y desatendidas ha de constituir también una de nuestras prioridades.
Vivimos en un mundo en el que nuestros dirigentes nos están llevando al caos. La invasión de Ucrania por parte e Putin, la limpieza étnica que el genocida Netanyahu desarrolla para hacer “desaparecer a los palestinos” y quedarse con sus territorios para conseguir el “gran Israel”, el ataque ilegal e inmoral que el mismo Netanyahu con la ayuda de Trump ha desencadenado sobre Irán y el Libano, la represión que el mismo Gobierno Iraní realiza contra sus propios ciudadanos o lo que parece haber pasado a un segundo plano, la invasión marroquí – también imperialista – del Sáhara Occidental complicada con la traición de nuestro propio Gobierno a los que hasta hace pocas décadas eran ciudadanos españoles, por no hablar de la situación en Sudán o en Etiopía. En todos los casos asistimos a un desarrollo de un neo-colonialismo feroz, sea por el robo de territorios, sea por el deseo de apropiarse de los recursos de las naciones atacadas. La situación mundial no parece llevarnos al optimismo, pero la esperanza debe continuar dirigiéndonos. Los Gobiernos se separan de los deseos de los españoles y toman decisiones que la mayoría no compartimos, mientras que la mayoría de los ciudadanos estamos preocupados por la situación y mantenemos que la solidaridad es una aspiración y un deseo generalizado. Durante años he cooperado con “médicos sin fronteras” y me he preocupado especialmente por el pueblo saharahui que, bien en los “territorios ocupados, bien en los campos de refugiados próximos a Tinduf, sobreviven con las ayudas prestadas por el Gobierno Argelino y por las misiones internacionales. Este año 2026 hemos dado un paso adelante. Junto a sanitarios del Hospital de San Pedro (Logroño), hemos participado en la misión médica desplazada a la “hamada” de Tinduff. Un grupo de excelentes mujeres, profesionales sanitarios del Hospital de San Pedro, de ASPACE y yo mismo hemos prestado asistencia sanitaria junto a pediatras y neuropediatras en las jaimas y en los consultorios improvisados de las cinco wilayas del Sáhara argelino. Hemos visitado pacientes por toda la extensión de los campamentos. Gracias a la ayuda de guías y traductores hemos prestado toda la asistencia que hemos podido a unas personas que viven en el desierto y cuya principal posibilidad de asistencia médica se reduce a la atención de una brigada médica cubana que se centra en el denominado “hospital de Rabun” y en la colaboración de esporádicas misiones médicas, como la nuestra, que en la medida de nuestras posibilidades colaboramos. Desde el primer día la asistencia de los saharauis fue masiva e intentamos solucionar los muchos problemas sanitarios que se nos presentaron. Las instalaciones se redujeron a construcciones precarias en las que se filtraba la arena del desierto, mesas desvencijadas cubiertas por sabanas y camillas anticuadas, probablemente amortizadas en otros consultorios. Los y las saharauis llegaban, se sentaban en el suelo de pasillos y ante la entrada de estos improvisados consultorios y esperaban durante horas que pudiéramos atenderlos.
Julio Martínez Flórez
