OPINIÓN | Carta por San Isidro

Hace mes y medio mis compañeros de la Comisión Permanente de la UAGR-COAG decidieron que yo fuera la persona que encabezara el sindicato durante los próximos 4 años. Cargo que asumo con orgullo, ya que pertenezco a la Unión desde que empecé con la actividad agraria, siguiendo la estela de mi padre. Para los que ya peinamos canas, la Unión no es solo una organización agraria, sino que es un sentimiento, una pasión, el lugar donde los agricultores y ganaderos empezamos a juntarnos cuando comenzaba la democracia, y que se ha mantenido libre y reivindicativa durante su casi ya medio siglo de vida. Y hemos aguantado, con lo que cuesta ser independientes, gracias al trabajo de decenas de hombres y mujeres que a lo largo de estos 49 años han dedicado gran parte de sus vidas en el sindicato.
Mi implicación con la organización no es nueva, ya que entré en la Comisión Permanente en el XV Congreso (marzo de 2018), mientras que a partir del XVI Congreso (octubre de 2022) asumí el cargo de responsable de vitivinicultura del sindicato, siendo además vocal por la Unión en el Consejo Regulador y en la Interprofesional de Vino de Rioja.
Asumo la presidencia de la UAGR con responsabilidad, ya que soy consciente del pésimo momento que viven la agricultura y la ganadería riojanas, sumidas en una falta de rentabilidad que hace casi imposible el relevo generacional y aboca a un futuro sombrío la noble actividad de producir alimentos de calidad para la sociedad. Porque, aunque carguemos con el sambenito de que los agricultores estemos siempre quejándonos, es que la situación que atravesamos en casi todos los sectores agrícolas o ganaderos es para poner el grito en el cielo.
Cojo las riendas de mi sindicato consciente de que el envejecimiento del sector tiene su fiel reflejo en nuestra propia casa, por eso tenemos que animar a los jóvenes a que se comprometan con el sindicato. Que está muy bien, es necesario y es consustancial a la juventud, ser críticos, también con los tuyos. Pero que no vale con quejarse, hay que contribuir a que la cosa cambie con trabajo y apoyo. Por eso hago desde aquí un llamamiento a la juventud que forma parte de la Unión, que los hay y muy válidos, a que se integren y participen en los órganos internos de nuestra organización. Les esperamos con los brazos abiertos.
Pero, claro, si no hay rentabilidad, no va a haber futuro ni relevo generacional, ni va a quedar ningún agricultor o ganadero. Y es una pena, porque somos los que fijamos la población en los pueblos, además de realizar la actividad económica más importante en el medio rural. Que sí, que está muy bien el turismo rural, los fines de semana, verano y demás fiestas de guardar. Pero que en los pueblos, vivimos y trabajamos entre semana y cuando no es fiesta, así que entre todos, tenemos que conseguir que los pueblos se mantengan vivos, económica y socialmente hablando.
Me gustaría pensar que ya hemos tocado fondo, porque peor no puede estar la cosa. Es asombroso, porque ahora parece que todos los sectores estamos pasándolo mal, el vitivinícola, los cereales, los frutales, los hortelanos… En lo mío, en la viña, todavía no acabamos de superar las malas cifras de la campaña pasada, cuando ya estamos aplicando tratamientos sistémicos, de los caros, ¡desde el mes de abril! Y a esto se suma, en el viñedo y en los demás sectores, las consecuencias de la inconsciencia de unos dirigentes internacionales que no nos merecemos, y que han vuelto a meternos en una guerra injusta e ilegal, tras la que nos han subido el gasóleo y los fertilizantes sin comerlo ni beberlo. Lo que nos faltaba, ¿verdad?
Pero ni yo, ni mis compañeros en la Comisión Permanente, vamos a caer en el desánimo, sino que vamos a seguir luchando por defender a los agricultores y ganadero y recuperar la rentabilidad, que es nuestra principal meta ahora mismo. Porque, como decía el presidente saliente, Óscar Salazar. “aquí no hay tregua”. Sé lo que me espera, y ya en estas intensas semanas que llevo de presidente estoy viendo que nuestro trabajo es muy necesario, tanto en nuestra casa la Unión, como en las diferentes mesas en las que participamos (Consejería, Consejo Regulador, COAG…)
Termino diciendo que es muy importante seguir la línea sindical trazada hasta el momento por los compañeros y compañeras que han estado antes que nosotros en la Comisión Permanente. A eso nos comprometemos para los próximos años. Lucharemos para que la cosa cambie, que por nosotros no va a ser. ¡Viva la Unión!
Roberto Salinas Bezares, presidente de la UAGR-COAG
