FOTODENUNCIAS | Nuestro dinero público, ¿dónde va?

El observar es ejercicio distraído y te lo pasas de rechupete. Imaginen que están sentados en una Estación de Autobuses y más concretamente de Haro, donde los sabios ni creían necesario un simple urinario.
Me llama la atención la falta total de información —de higiene ni hablar— la poca que hay está caducada o bien parece un jeroglífico ininteligible para la gente común.
Los tontos responsables en esta área, acostumbran llevar palmeros pagados y asesores con dinero público, para estas situaciones.
Adivino en los rostros de los pacientes usuarios, preocupación, desconcierto, desasosiego, inquietud y nerviosismo.
A los responsables, que suele comer tres veces al día, les suda el vértice inferior.
Se preguntan entre el personal, entre ellos mismos, mientras se consultan de viva voz el horario, los retrasos. Es un sinvivir.
Por mera cuestión económica entiendo que no se puede mantener una persona de atención e información, pero que menos unos paneles informativos claros y actualizados o web institucional.
Respeten la dignidad de los humanos, pedazo degenerados, que hasta son capaces de negarles las cuestiones básicas fisiológicas.
No sé sí sobre el asunto tiene algo que decir el perezoso ayuntamiento, o pueden desbloquear esta anomalía para el ciudadano.
Esta es la cuestión de la buena voluntad en los distintos organismos aunque no tengan competencias, pero solo hacen uso de estas cosas en las campañas electorales.
La clase política local, la autonómica, nacional y hasta europea veo obtusos vividores que aportan cero. Las pruebas son determinantes, no tienen empuje, menos iniciativa, de ganas mejor no hablar.
Como con los papas vagos qué les obligaron a pan y agua mientras no fueran eficientes en sus obligaciones.
Con estos bueyes tenemos que arar.
