Qué esperamos.

Oigan, no estaría nada mal que los gestores, ¡alabados sean!, poniéndose de frente y cumpliendo, procurasen y trabajasen en la restauración del mural. Es un referente del pueblo fotografiado al año miles de veces, bastante más que la jeta de los concejales.
Es claro, hay cosas que interesan y otras desapercibidas, de no ser que seas Ayuso.
El mural está sin color, apagado, triste, con vistosidad discutible. Es la hora que los del perfil populista se pongan a la labor, los visitantes del casco histórico no suelen ir a las instalaciones deportivas a estirar la ingle y glúteos, pero por aquí sí que pasan, se fijan, fotografiando y reenvian a sus listas de contacto y estos hasta el infinito y extenuación.
Quizás temas de propiedad, prioridades, intereses, inconfesables sean insuperables. Qué lo digan, qué hablen o rebuznen, el pueblo es el accionista principal y soberano.
¡Qué cojones! Yo lo veo necesario e incluso un compromiso ineludible, y a la vez limpiar monigotes y murales insufribles y de mal gusto que nos dejó la anterior corporación en nuestro panorama.
Hay una firma comercial harense que sería la principal entidad en procurar esta puesta a punto, incluido patrocinar.
